La lluvia tiene un impacto significativo en la limpieza de la superficie del componente, ya que una mayor precipitación produce una limpieza más profunda. Este efecto es más pronunciado cuando los componentes están torcidos, mientras que los componentes no torcidos muestran un comportamiento inconsistente.
El agua de lluvia no siempre es suficiente para eliminar la suciedad.
La lluvia natural ayuda a eliminar el polvo y la suciedad, pero depender únicamente de la lluvia no siempre es suficiente. Aunque los paneles pueden parecer limpios después de una tormenta, la lluvia puede dejar residuos que no son visibles de inmediato.
El agua de lluvia suele contener pequeñas cantidades de suciedad y otras partículas, que pueden acumularse en zonas donde el agua de lluvia no llega lo suficiente. Una fina capa de estos residuos puede parecer insignificante, pero si se deja que se acumulen, pueden reducir significativamente la eficiencia de los paneles solares e incluso provocar el efecto placa caliente, lo que puede provocar daños.
Además, el agua de lluvia es menos eficaz para limpiar los paneles solares montados horizontalmente.
El agua de lluvia no puede eliminar eficazmente las manchas difíciles o la suciedad persistente.
El agua de lluvia por sí sola no puede limpiar los excrementos de pájaros y las manchas difíciles, que requieren una limpieza manual.
Las lluvias ligeras y los chaparrones intermitentes pueden agravar la contaminación, facilitando la acumulación de más polvo.